Víctima vs Protagonista

“Somos víctimas de nuestros propios límites inventados”

Steve Chandler 

Responsabilidad incondicional 

En todo momento de nuestra vida hemos transitado por alguno de estos dos caminos. O hemos caminando por la senda de ser protagonista de nuestro propio espíritu humano o hemos sido víctimas de las circunstancias. 

En este artículo quiero presentarte una de las más grandes herramientas de management que existen hoy en día. De acuerdo con Fredy Koffman y con algunos estudios de Gallup, esta actitud es una de las siete cualidades que tienen los líderes más importantes del mundo para encontrar, reunir y conservar a los empleados talentosos. 

La actitud que quiero abordar es la responsabilidad incondicional y en particular la distinción entre víctima y protagonista. 

Debo aclarar que esta distinción la han abordado distintos autores entre los cuales están Fredy Koffman, quien habla del tema en su libro “La Empresa Consciente”, mi coach personal Steve Chandler en su libro “Reinventándote a ti mismo” y el filósofo inglés Collin Willson. 

Para qué te sirve:

Algunos de los beneficios que tiene el aprender esta distinción son los siguientes: es realmente fácil y barato aprender, se puede enseñar de manera relativamente sencilla, por medio del ejemplo y genera cambios inmediatos en los resultados propios como en los resultados de nuestros colaboradores.

¿Cómo detectar a una víctima o a un protagonista? 

Elección entre ser
Siempre puedes elegir entre ser Víctima o Protagonista

Antes de comenzar a describir algunas de las características que tienen las víctimas, es importante advertir que todos en algún momento de nuestro día hemos podido actuar en alguno de los dos extremos de esta distinción.  Esto es una gran ventaja ya que significa que actuar como víctima no es un rasgo propio de personalidad.  Considero que cuando hemos vivido en la senda de la víctima no es por gusto o por el “aparente beneficio” de no tener ninguna responsabiidad sobre los resultados de nuestra vida, sino por un mero acto de ignorancia al no saber que existe otro camino, un camino vecinal que nos puede dar mejores resultados. De tal forma, resulta muy importante que nosotros seamos los primeros en adoptar una posición de protagonistas que permitirá que nuestros colaboradores vean nuestros comportamientos y puedan seguirnos en el cambio de ruta.

¿Cómo podemos identificar cuando alguien en nuestro equipo o nosotros mismos nos estamos comportando como víctimas?  La mejor respuesta es escuchar cómo las personas se expresan, de esa forma podemos echar un ojo al software de una víctima.

En general, una víctima explica el mundo por medio situaciones en las cuales tiene poco control y un protagonista explica el mundo por medio de una situación en la cual él es responsable y puede hacer algo para cambiarlo. Por ejemplo, si una víctima llega tarde a alguna reunión la explicación que dará es “había mucho tráfico” es decir, el tráfico es la razón primordial por la cual él llegó tarde y sobre la cual no tiene ningún control y tampoco tiene ninguna responsabilidad, así que seguirá llegando tarde en cuanto siga habiendo tráfico. Un protagonista en la misma situación explicará “salí tarde, tomé un camino muy complicado, etc.”, es decir que dará una explicación en  la cual esta persona asume la responsabilidad y por tal razón, puede aprender algo de esta situación y actuar de manera diferente en situaciones similares. Es muy importante aclarar que el protagonista se convierte en responsable no en culpable de la situación.  

Al hablar sobre la vida, una víctima se expresa con palabras como algo que le pasa, la vida es injusta, es algo que le sucede, es algo que va pasando o es algo para lo cual él le está echando ganas, para esta persona cada día que comienza es un proceso que debe sobrevivir, el mundo le envía situaciones que debe sobrepasar, algo sufrido.  Por otro lado, un protagonista usa la vida como algo que es prestado y necesita exprimir cada momento, por lo cual, cada momento es una experiencia que le da la oportunidad de aprender algo nuevo.

Cuando se trata de cumplir algún objetivo o llevar a cabo alguna acción, una víctima utilizará palabras como ¿Debería?!Debo!¿Se supone?¿¡Me dicen!? Es decir, tiene la apariencia de que todo objetivo o acción es obligada por alguien con más autoridad que la víctima. Para que compruebes lo que sucede en la mente de una víctima, te pido que pongas atención a lo que sucede con tu estado de ánimo cuando introduces la palabra DEBO hacer X o Y por ejemplo, cuándo fue la última vez que te sentiste entusiasmado por algo cómo me obligan a… o debería… 

Un protagonista, al hablar de objetivos o de toma de acciones, utiliza palabras como quiero,  mi intención es, lo quiero hacer, lo haré, es mi deseo. 

Con respecto a los resultados, una víctima echa culpas, alguien más tiene la culpa de los resultados, habla en términos de ellos fueron los responsables, la responsabilidad está fuera de sí mismo. Un protagonista se pregunta cómo colaboré para… habla siempre en un nosotros y busca siempre aprender de lo que haya sucedido.  

La víctima al hablar sobre el compromiso, lo expresa en una suerte de sentimiento que va y viene dependiendo del día, algunos días está más comprometido que otros, lo podemos escuchar diciendo frases como ya no me siento tan comprometido con mi trabajo o pareja. El compromiso por parte del protagonista es una decisión diaria, es un acto de voluntad por lo que cada día elige el compromiso con el que actúa en cada situación de su vida. 

Cuando se trata de la felicidad, para una víctima este sentimiento es algo que viene de afuera, es algo que alguien o algo me da, es decir, busca que la felicidad venga del exterior. Así, va al trabajo para ser feliz o busca que su pareja lo haga feliz. Un protagonista, es totalmente responsable, sobre su felicidad, no requiere ninguna razón para ser feliz, la felicidad es algo que él o ella aporta a una relación tanto personal como profesional, no requiere una razón exterior para ser feliz. 

En el trabajo una víctima dice “estoy abrumado, estoy hasta la madre”, ya que todo el mundo está en su contra y busca que esta persona haga algo. Un protagonista con su trabajo sabe que solamente puede hacer una cosa, por lo cual él dice; opto por… decido hacer X o Y, y sabe que él tiene el control y la decisión sobre lo que quiere o no hacer. 

Si tú mismo haces un análisis consciente de cuándo utilizas este tipo de lenguaje, te darás cuenta que a veces puede ir de un extremo al otro. Lo importante es mantenernos la mayor parte del tiempo en el extremo como protagonista.

Una de las características más importantes que logra distinguirse de una persona que tiene una actitud de protagonista, es cuando ve cualquier problema que le afecta, en vez de buscar a quién echarle la culpa esta persona se pregunta, cómo he sido parte de este problema y cómo puedo ser parte de la solución.

Fomentando la responsabilidad incondicional en tu negocio

Actuar como protagonista es una actitud que se aprende y da un gran sentido de control sobre nuestras vidas. 

Al comenzar a incorporar esta actitud en nuestro día a día nos convertimos cada vez en personas con mejores resultados o por lo menos con la percepción de que podemos mejorar o modificar algo de la vida. Esto quiere decir, no me voy a convertir mañana en Superman, ni mañana se va acabar el tráfico o la corrupción de mi país. Sin embargo, el simple hecho de ser consciente de que, si me duele es mi problema y si fui partícipe en crearlo, también puedo hacer algo para dejarlo de padecer, usarlo a mi favor o incluso remediar lo que me esté molestando. 

Al comienzo del artículo mencioné que esta es una de las mejores herramientas que el management puede tener debido a que una vez que la conozcas y comiences a vivirla de manera diaria, será muy complicado que en tu organización se siga aceptando una actitud de víctima. O tal vez sí, pero la forma en que tú lo vas a percibir será diferente y conocerás una forma distinta de abordarlo. 

Cuando asumimos de manera consciente esta actitud de ser protagonistas y responsables, se vuelve inaceptable tanto para ti como para los que te rodean el escudo de los pretextos y como dice el poema: “… y conforme dejamos que nuestra luz propia alumbre, inconscientemente permitimos lo mismo a los demás y al liberarnos de nuestro propio miedo nuestra presencia libera a otros.” 

Entre dos caminos siempre puedes elegir ser víctima o protagonista

Predicando con el ejemplo

La mejor forma en que podemos aprender y enseñar a nuestros colaboradores o personas alrededor esta distinción entre víctima y protagonista, es practicando y actuando como protagonistas, es decir convertirnos nosotros en el modelo que deseamos. 

Por otro último, quiero presentarles un ejercicio que nos puede servir diariamente para ayudar a las personas que estén actuando como víctimas a nuestro alrededor y crearles un puente por medio del cual puedan pasar de la senda de la víctima a la vereda del protagonista.

Este es un ejercicio extraído de Fredy Kofmann y que utilizó de manera regular con mis clientes en seminarios o sesiones de coaching.

El ejercicio es muy sencillo y te recomiendo que lo pruebes contigo mismo en principio, con el fin de que escuches las dos versiones de la misma historia que puede ser contada desde la vista de una víctima o de un protagonista. Una vez que hayas practicado dos o tres veces con ejemplos personales, podrás probar con algún amigo o compañero para tender un puente entre estas dos sendas. 


Esta primera serie de preguntas están diseñadas para fomentar la visión de víctima: 

¿Qué te ha sucedido?

¿Quién te ha perjudicado?

¿Qué actitud incorrecta o injusta de esa persona te ha perjudicado?

¿Por qué crees que te ha tratado así?

¿Qué debería haber hecho él?

¿Qué debería hacer ahora para reparar el daño causado?

¿Qué castigo debería recibir? 

En segundo lugar, las siguientes preguntas buscan el colgar un puente entre los dos extremos.

Preguntas que fomentan el relato de un Protagonista:

¿Qué desafío enfrentaste?

¿De qué manera contribuiste, actuando o no, a crear esta situación?

¿Cómo respondiste al desafío?

¿Habrías podido elegir un curso de acción más efectivo? 

¿Habrías podido tomar algunas precauciones razonables para reducir el riesgo o el impacto de la situación?

¿Puedes hacer algo de aquí en adelante para minimizar o reparar el perjuicio causado?

¿Qué aprendizaje puedes obtener de esta experiencia? 


Muchas gracias por querer crecer como líder integral. Yo soy el Coach Gabriel Uribe y si sientes que puedes aumentar tu capacidad de actuar como protagonista en la creación de  riqueza, permíteme  ayudarte a lograrlo.

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